Otro texto memorable de Florencio Sanchez (cartas de un flojo)
NO CREO EN USTEDES
Mi querido amigo:
Tienes razón.Pero es unicamente ante las majestades de la patria y del coraje que son ustedes solidarios y se respetan. En lo demás…observa el espectáculo: Cuestas, gobernando con blancos y colorados; blancos contra Cuestas, colorados contra los blancos y contra Cuestas, blancos con los colorados y contra los blancos, colorados contra los colorados. Cuestas contra los blancos, contra los colorados y… con Cuestas; colorados herreristas, tajistas, simonistas y blancos de Saravia, de Aguirre, de Terra, y de Acevedo; constitucionalistas sueltos, constitucionalistas con o contra Cuestas, los blancos y los colorados; todos hablando, hablando a la vez o gritando o vociferando; aquí y allá, ojos que centellean, puños en alto, garrotes que amargan, boleadoras que zumban; los rencores explotando a la vez en todas partes, todos los hígados en plena y perpetua erupción… y , de cuando en cuando, por sobre la bélica algarabía, los plañidos del doctor Aramburu, nuevo mario, que se pasa la vida regando con sus lágrimas las ruinas de la fraternidad uruguaya.
De una manera más sintética, aunque un tanto campechana, le definía hace algunos años a Carlos María Ramírez, el espíritu burgués más sano y más equilibrado que haya producido la cepa oriental, la situación de los partidos políticos en esta tierra. “los blancos-le decía- son una bolsa de gatos, los colorados otra bolsa de gatos y los constitucionales cuatro gatos en una bolsa…” Y él aprobaba con una sonrisa melancólica.
Es que ello era realidad pura. Y lo es.
Nacido de chulo y de charrúa, nos queda de la india madre un resto de sus rebeldías indómitas, su braveza, su instinto guerrero, su tenacidad, y su resistencia, y del chulo que la fecundó la afición al fandango, los desplantes atrevidos, los dobleces, la fanfarronería, la verbosidad comadrera, y el salivazo por el colmillo, elementos constitucionales más que suficientes ambos para generar los vicios y defectos de eso que ha dado en llamar nuestra megalomanía raza de los Trein ta y Tres.
De tal herencia fisiológica conservamos muy acentuados los rasgos del chulo padre. Nos parecemos más a papá. La afición nuestra a la politiquería es importación pura de la tradicional Puerta del Sol. Más: Montevideo, toda la república es una reproducción ampliada de aquel conversadero madrileño que nos describen los costumbristas españoles.Entre comer, beber, conversar de política y darnos de navajazos, repartimos el tiempo.
¿Tienes noticias de parte alguna donde la política, piedra mordiente que desgasta las energías morales y físicas de los hombres, tenga más subordinados?.
Casualidad es que no nazcamos los orientales arrullados por el estruendo de un motín; en seguida, a la vez que a decir mamá o papá. La solicitud paternal nos enseña a pronuncias el nombre del caudillo de su preferencia; en las escuelas elementales aprendemos geometría y gramatica blanca o colorada y a rompernos la crisma a pedradas por el caudillo de uno u otro color; desde los escaños universitarios tamizamos con nuestro criterio partidista a Voltaire y a Kant y a Rousseau y a Hegel, y cuando abandonamos las facultades con nuestro título debajo del brazo, nos dirigimos a tranco largo a llevar la ofrenda de nuestro saber oficialmente consagrado a la comunidad política a que han pertenecido nuestros padres, nuestros padrinos, el maestro normalista, el catedrático universitario y el cacique que ha llevado la rienda de nuestros juveniles ardores.
Y los de una colectividad política, si hemos resultado poetas, a cantar a los héroes de la causa; si periodistas, a batallar por ella,; si abogados, a fabricarle leyes; si médicos, a organizarle servicios sanitarios; si financistas, a manejarle el tesoro; si ingenieros, a medir campos de batalla, y mientras no hagamos poemas, ni leyes, ni ambulancias, ni operaciones de crédito, ni determinaciones geométricas, tenemos que pensar que debemos ir pensando en esas cosas, y las proyectamos, nos las narramos, las discutimos y nos damos de mojicones contra la facción contraria que se ocupan a su vez de resolver idénticas cuestiones, y como el tiempo que se ha de perder siempre sobra, aún nos queda un rato disponible para relacionar nuestras cuestiones políticas con el planeta Marte y la Via Lactea y entregarnos con singular ardor a rebatir las leyes de su existencia sideral. Verbigracia: el bardo Roxlo a quitarrazo limpio con los jóvenes colorados a propósito de Garibaldi, y todo el país convulsionado asistiendo al lírico purgatorio absorbido por él.
Y el asunto Garibaldi no es mas que un cuarto intermedio, un paréntesis al habitual debate. El descanso del Cid.
¡Lástima de tiempo derrochado en el culto de lo nímio, de energías absorbidas por lo secundario!.
Te declaro con toda franqueza que quisiera ser más optimista acerca de la suerte de ese país; pero no puedo, no puedo ver de color rosa lo que se está poniendo de un gris muy oscuro. Creo que tengan ustedes las bellas condiciones de que me hablas, pero nada positivo espero de ellas, desde que veo a esa intelectualidad joven quemándose las cejas sobre amarillos mamotretos, empeñada en desentrañar enseñanzas de las epopeyas de nuestra raquítica existencia americana, en vez de ocuparse en los hermosos problemas científicos que agitan las mentalidades contemporáneas, agrupada en pos de las tibias resecas del primer gaucho clásico que se le ocurre héroe, enarbolado a guisa de ideal, o las piltrafas vivas de cualquier de cualquier pseudocaudillo, tropero de pasiones, en lugar de estar con los que desde ahora trazan rumbos sobre el porvenir, desperidiciando en una subordinación lamentable de lo que valea la insignificancia, toda su exhuberante vitalidad.
No creo en ustedes, patriotas guapos y politiqueros. Tuyo,
Florencio Sánchez.
Sanchez Florencio “El caudillaje criminal en Sud America y otras paginas” Buenos Aires, EUDEBA,1966. (Págs 39-41).

