RASPUTIN
Gran profeta de las blancas estepas siberianas
recorriste la Rusia que fue tu mundo,
enfrentaste enemigos corriendo riesgos a cada segundo,
guerra viste y la sufriste. Me consta que el
oráculo no era rival de tu talento
racional más que profético pues fuiste notable observador de tu entorno,
impactando, seduciendo, se abrió frente a tus ojos un magnifico imperio,
orante permaneciste en él, mientras Alexis yacía grave.
Eras un gran libertino,
¡falso profeta!, fue tu Dios el de las orgías
invocando a la santidad te sumiste en el pecado
mas no pensaste que el enemigo en la oscuridad acecha
olvidando por un minuto la existencia de Félix Yusopov quien
vendetta buscaba, pues por su corazón corría el veneno,
inclemente veneno del crimen que al corazón envuelve,
confío que sabrás perdonarlo, pese a todo, pues solamente
había en su corazón un deseo por el bienestar de su gente
No dejaré sin embargo de admirar la
original y desenfrenada manera en que te condujiste, pero,
vacío, sin vida: Tu, que una vez fueras roja pasión,
yaces ahora inerte,
***
¡Pero lo que fuiste no lo olvidará la gente!.